Bohemian Rhapsody: Queen y su camino a la eternidad

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    Texto: María Carrillo

    En una suerte de reivindicación por los sinsabores y los obstáculos que trajo consigo la producción y filmación del filme, “Bohemian Rhapsody” sigue cosechando victorias y los fans de Queen alrededor del planeta ya sueñan con el Oscar para la biopic que inicia a las nuevas generaciones en la apasionante historia de la banda británica Queen y de su mítico frontman, Freddie Mercury.
    Este domingo, la apoteosis tuvo epicentro en Los Angeles, durante la entrega de los Globos de Oro: la biopic se llevó el premio a Mejor Película y su protagonista, Rami Malek, fue elegido Mejor Actor Dramático por su impactante caracterización de Mercury.
    En una velada cargada de emociones, la ceremonia contó con la presencia de Brian May y Roger Taylor, miembros fundadores de Queen que al mismo tiempo oficiaron como productores musicales del filme y supervisaron desde el inicio cada detalle del guión y la dirección.

     

     

    Queen o la resurrección
    La “Queenmanía” se había desatado ya con la difusión del primer trailer, promediando la mitad de 2018. Sustentada en una tan inquietante como tan bien lograda caracterización de los personajes, “Bohemian Rhapsody” sobrevuela la historia de Queen desde sus inicios hasta el apoteótico concierto que la banda ofreciera en 1985 en el estadio de Wembley, en el marco del Festival Live Aid.
    Estrenado mundialmente en Londres el 24 de octubre, el filme generó opiniones encontradas a nivel global y catapultó a la fama a su protagonista, Rami Malek, un joven y versátil actor estadounidense de origen egipcio conocido por su protagónico en la saga “Una noche en el museo” y por la serie “Mr Robot”.
    El efecto dominó que generó la película no se hizo esperar: sobre el final del año no sólo se había convertido en la biopic más taquillera de la historia sino que además disparó a la estratósfera las ventas de los discos de Queen en todo el globo.
    La actuación de Malek revivió como nunca el mito de Mercury y la banda liderada hoy en día por May y Taylor ya planea nuevos conciertos en distintos puntos del planeta.
    Esta doble victoria en la ceremonia de los Golden Globes, además, abre las puertas al sueño de los premios Oscar y entonces sí, la apoteosis sería completa.

    Bohemian Rhapsody”, o el resurgir de la leyenda
    La película sobre Queen es épica, arrobadora, onírica; una biografía novelada sobre la historia de la banda y sobre la inmensa figura de Freddie Mercury que, desde la piel de Rami Malek, se nos presenta tan vulnerable como heroico.
    Sustentada fundamentalmente en el impactante parecido físico de los cuatro actores protagonistas, la impecable recreación de época y la impactante trabajo humano y digital de melodías y voces, “Bohemian Rhapsody” logra “resucitar” la figura de Mercury envolviéndola en un exquisito halo de majestuosidad y heroismo desde la escena 0.
    No recrea exactamente la cronología de la banda, es cierto, y tampoco cuenta todo (ni todo lo que cuenta sucedió de ese modo), pero al fin de cuentas queda claro que esa fue justamente la intención.
    Supervisada por May y Taylor (lo cual no es un dato menor, teniendo en cuenta que los músicos permanentemente estuvieron presentes en el plató, y seleccionaron no sólo al actor principal sino también los efectos técnicos que recrearon la voz de Mercury), la película podría definirse como una canción más de Queen, pero una canción visual, nueva, adaptada a las nuevas generaciones, rebosante de su espíritu extravagante y original, y tan majestuosa, delicada y sensible como el inolvidable Mi Bemol de Freddie.
    Las críticas no se hicieron esperar, y a pesar del impactante trabajo de Malek la atención se posó sobre la exagerada prótesis dental que debió usar, o en las licencias ficcionales que se tomaron a la hora de contar la historia, o en el cuidado abordaje de cuestiones como la homosexualidad, la droga, los excesos, el SIDA. 
    No es un facilismo si sencillamente se dice que la película es muy bella. Es bella como lo son las obras de arte. Consciente de que su personaje es inimitable, Rami Malek reproduce al milímetro los gestos de Freddie y logra replicar de manera magistral cada uno de sus peculiares  movimientos en escena.
    Por estos días, una oleada de nuevos fanáticos de Queen surge en el planeta descubriendo extasiada a una de las mejores bandas de rock de la historia, pululando como hormigas obsesas por la web buscando información sobre ese tal Farrokh Bulsara que en 1991 se convertía en uno de los últimos mártires del rock no sólo por la brutal enfermedad que acabó con su vida sino también por haber sufrido la discriminación y el desprecio de una generación que aún le tenía miedo a las diferencias.

    Camino a la eternidad
    Alrededor del mundo, y en las semanas posteriores a su estreno los cines se llenaron de niños que no la van a olvidar y que ya tararean el single que desde antes de su lanzamiento, hace cuarenta años atrás, muchos habían condenado al fracaso. Queen está listo para otra generación y Freddie Mercury trasmutó en un asteroide que orbitará eternamente entre Marte y Júpiter gracias a su incondicional amigo -y también astrónomo- Brian May.
    “Bohemian Rhapsody” cala hondo y va directo al corazón. Revive en nosotros el amor por la banda y por la figura inmensa de Bulsara, sí, pero también nos da una conmovedora lección de empatía que nos aúna al espíritu de Queen. Esa banda que, como definía Freddie, le cantaba a los marginados, a los discriminados, a los señalados con el dedo por ser diferentes, por su color de piel, por su nacionalidad, por su sexualidad, o tal vez sólo por el tamaño de sus dientes. Y quizás también, todo lo que podamos decir se resuma en el emotivo mensaje que Rami Malek dedicó el domingo a los miembros de Queen, emocionado y nervioso con su Golden Globe entre las manos. “Gracias a Queen”, dijo, elevando el premio, “gracias a usted, Brian May, y a usted, Roger Taylor, por garantizar que la veracidad y la inclusión existan en la música, en el mundo y en todos nosotros. Y gracias a Freddie Mercury por darme la alegría de mi vida. Te quiero, hombre hermoso”.

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