El tango está de luto: murió Juan Carlos Jalle

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    La noticia golpeó con fuerza en todos los ámbitos de la cultura local: hoy, a los 77 años, falleció en nuestra ciudad Juan Carlos Jalle, un incansable cultor de la música del 2 x 4 que con una carrera de más de cinco décadas supo ganarse el respeto y el cariño de pares y público.

    Recorrió escenarios de toda la provincia de Buenos Aires, siempre a pulmón, sin más recursos que su talento y ese don de gentes tan propio de los caballeros de su raza. Hace unos años –y gracias a un primer premio obtenido en su categoría Solista de Tango de los desaparecidos Torneos Abuelos Bonaerenses- cumplió su anhelado sueño de subir a un avión y visitar la Madre Patria. Entre muchos de los galardones obtenidos a lo largo de su carrera podemos destacar el certamen del Festival de Baradero, que significó para él una reivindicación a sus esfuerzos y a esta pasión por el tango, que siempre lo consumió.

    La música ciudadana fue su pasión pero la albañilería fue su oficio de siempre: Jalle siempre fue un “laburante”, como él mismo se definía, alguien “de pueblo” que peleó duro por cada espacio obtenido. De fuerte carácter y férreas convicciones, cultor de la amistad y el buen trato, solía no tener empacho en decir lo que sentía y si bien eso le puede haber costado algunos sinsabores, también lo ayudó a cosechar muchos amigos. Con Jalle no había medias tintas porque Jalle al tango no sólo lo cantaba, Jalle al tango lo vivía.

    Una cruel enfermedad fue mermando su espíritu de a poco y en estas últimas horas  finalmente lo venció, dejando a todo un pueblo desconcertado y triste. Pero su recuerdo seguirá vivo en la memoria de quienes lo conocieron, lo trataron y aprendieron, junto a él y de él, que la vida es un tango y que hay que vivirla, acompasadamente, y sin flaquear. Irónicamente, una de las estrofas de su amado “Antiguo reloj de cobre” –su “caballito de batalla”, que regalaba en cada una de sus actuaciones- termina siendo el perfecto obituario para esta despedida: “Sé que desde el cielo/me estás campaneando,/y que estás llorando/como lloro yo.”

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