La cantante local deslumbró al jurado de La Voz Argentina, en su noche inaugural
    ¿Te acordás Natalia, qué tiempos aquellos?

    En una franca demostración de que no ha olvidado su pasión por el género, Natalia Lara eligió el tangazo "Melodía de arrabal" para debutar en "La Voz Argentina". Y la rompió. No sólo logró que todo el jurado se levante a abrazarla y se pelee por tenerla en su equipo, sino que también se dio el lujo de cantar a dúo con Soledad Pastorutti.

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    Texto: María Carrillo

    Fotos: Facebook Milena Marcovecchio

    Si hasta Soledad Pastorutti, otra chica de pueblo como ella, ha de haberse conmovido hasta el lagrimón al ver a esa recia muchachota hacerle mohínes y casi susurrarle un tímido: “Yo quiero cantar con vos”. Natalia Lara lo logró y se le notó en la cara, en los ojos, en la voz, en los nervios, en las lágrimas, en el alma. Contundente, lo del lunes a la noche en la gala inaugural de La Voz Argentina, el exitoso ciclo de Telefé.

    La cantante local fue parte del debut del ciclo, ante un jurado también renovado integrado por Axel, Ricardo Montaner, Soledad Pastorutti y Tini Stoessel. Se decidió por su primer amor, el tango, con la siempre vigente “Melodía de arrabal”, uno de los caballitos de batalla que nunca se decidió a abandonar y que -nobleza obliga recordarlo- la gente siempre le pide. Porque la interpreta con delirio, porque la baila, porque la grita, porque la vive. Y por eso sigue siendo el tango su mejor carta de presentación, porque sin ser porteña lo lleva en las venas y desde las venas lo transmite.

    Pero lo que sucedió esta noche a todas luces ha sido un milagro. Con un sobrio conjunto de pantalón y blusa en riguroso composé blanco y negro, rodete alto y estirado, poco maquillaje, tatuajes al aire, sonrisa amplia y nervios a flor de piel, Natalia caminó resuelta hacia ese escenario monstruoso con la valentía de quien es consciente que lo separan apenas unos metros del inicio o del final de una larga historia. La melodía arrancó y correcta, a tempo, comenzó a cantar, así, como en los fogones de la Fiesta del Trigo, como entre amigos, con la misma soltura, el mismo desparpajo y esa, su inconfundible voz ajada y arrabalera. Aún no había concluído la primera estrofa cuando Axel ya había volteado para verla. Y luego Tini, y luego La Sole, y finalmente Montaner. Y sobre el final de la canción el jurado dio rienda suelta al entusiasmo y se sucedieron los halagos, y las cómicas disputas entre ellos, y el acting de pararse sobre sus asientos, y el gesto espontáneo y unánime de correr a abrazarla. Y todo esto sin tregua, sin respiro, porque la tele es tirana y todo transcurre tan fugazmente que uno apenas se entera.

    Natalia respondió con simpatía y con sus típicos gestos ante los halagos y las felicitaciones y dejó que las lágrimas corrieran con libertad cuando así quisieron hacerlo. Correspondió a los abrazos de todos pero se decidió por Soledad Pastorutti a la hora de elegir a qué grupo pertenecer. “Quiero cantar un tema con vos”, dijo y de pronto sencillamente  trasmutó en una niña ilusionada, tan tierna y maravillada que La Sole no pudo resistirse. Y ahí nomás, juntas, improvisaron una linda versión a dúo de “Que nadie sepa mi sufrir” para completar la magia de un momento único.

    Alcanzar la estrella

    Y hasta aquí la crónica de un viaje que recién comienza, que podrá tener sus altos y bajos, que podrá seguir sorprendiéndonos y admirándonos porque todos conocemos de sobra la ductilidad de esta cantante que decidió seguir apostando por sus sueños sin descanso y contra todos los pronósticos, opiniones y adversidades.

    Asimismo, esta noche hubo un momento único, irrepetible, una sensación que traspasó la pantalla y un instante preciso que el profesionalismo y ojo clínico del director no dejó escapar y que la cámara capturó, en primer plano: Montaner la elogia y Natalia se cubre la boca con las manos, los ojos brillantes de dicha y emoción, a punto de estallar en lágrimas de alegría, y de alivio. El alivio de saber que tantos años e esfuerzo no han sido en vano; el alivio que trae la certeza de que todo lo vivido fue el preludio de ese momento exacto. Porque uno sabe a ciencia cierta el instante eterno en el que lo ha logrado, uno reconoce de manera ancestral e instintiva el momento exacto en el que ha alcanzado su estrella. Porque la sensación es indescriptible, aunque prácticamente tangible, casi física y -como decía Lope de Vega sobre el amor- sólo quien lo probó lo sabe. Esa imagen, ese rostro, ese gesto, resume aquella sensación indescriptible.

    Remembranzas

    Y a quien escribe no le cuesta nada empatizar, habiendo sido testigo durante más de una década de su lucha inclaudicable contra ese enorme molino de viento de la música. Resulta inevitable, entonces, la nostalgia, la remembranza y la alegría por esta artista que ha demostrado que a veces lo sueños se logran cuando se sigue luchando aunque todos los demás hayan claudicado. Imposible no recordar aquel Pre-Baradero que la consagró Revelación Femenina de Tango, su pelo corto y su blusa verde estilo chino, aquella consagración en la Fiesta Provincial del Trigo, sus primeros acompañamientos con la guitarra, la faceta de artista callejera en la que fue consolidándose día a día a través de un público siempre improvisado, nunca hostil, y el insólito anecdotario que fue cosechando en los trenes, en el subte, en los bondis, en las plazas de los cien barrios porteños…

    Todas las Natalia conocidas a lo largo de esta década -o un poco más también- pasaron una a una como fotogramas color cepia sin saltos temporales, y sin interrupciones. Porque nunca se rindió. Porque nunca paró. “¿Te acordás Natalia, que tiempos aquellos?”, surgió, retórica y reformada, la pregunta de aquel tango de Julio Sosa, como resumiendo tantos años de camino. Ella lo logró y se dio cuenta de que lo logró, y depende de ella ahora, el resto del camino. Imposible no acompañarla en esta felicidad, después de verla seguir, contra viento y marea, persiguiendo esa estrella que literalmente, esta noche la abrazó.

    https://telefe.com/la-voz-argentina/audiciones-a-ciegas/natalia-lara-de-tres-arroyos-con-carlos-gardel-melodia-de-arrabal/

     

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